El calor de una almohadilla eléctrica es un aliado perfecto tanto para combatir el frío como para aliviar o relajar esas zonas cargadas o con contracturas y dolencias de diversa índole.

Cuando aprieta el frío o cuando las molestias insisten en hacernos compañía, no hay nada como una buena almohadilla eléctrica y una bebida calentita.

Almohadilla para rato

Y utilizándola adecuadamente, puedes tener almohadilla eléctrica para mucho tiempo en buenas condiciones y siempre lista para cumplir con su cometido.

Para ello es imprescindible:

  1. por un lado, elegir una almohadilla que se ajuste lo mejor posible a tus necesidades y cumpla sobradamente tus expectativas. Puedes echar un vistazo a nuestra Guía para comprar una almohadilla eléctrica si dudas sobre qué modelo elegir.
  2. por otro lado, tener en cuenta algunos aspectos clave que te ayudarán a optimizar las prestaciones de tu almohadilla eléctrica y a sacar así un mayor provecho de tu compra.

En este artículo te damos algunos consejos para dar un buen uso a tu almohadilla y ayudarte a preservar intactas durante más tiempo sus capacidades. 

ALGUNAS CLAVES FUNDAMENTALES PARA SACARLE EL MÁXIMO PARTIDO A TU ALMOHADILLA ELÉCTRICA

Vamos a ver algunas claves fundamentales para que puedas disfrutar de tu almohadilla eléctrica por unos cuantos años.

1. UN USO CONTINUADO

A la hora de usar tu almohadilla eléctrica durante un tiempo prolongado, hay algunas precauciones que sería recomendable adoptar, especialmente por dos motivos:

  1. evitar un sobrecalentamiento del aparato
  2. protegerte de posibles quemaduras

Y puede que te preguntes…

“Pero las almohadillas eléctricas vienen ya preparadas para cumplir estos requisitos, ¿no?”

Todas cuentan con función de apagado automático* para evitar un posible sobrecalentamiento y con una limitación de 120w que garantizan un uso seguro.

*(A excepción de los modelos Enfa y Latherm ACE, algo más económicos, que sí carecen de esta función)

No obstante, si bien están ya provistas de ciertos elementos de seguridad, es importante tener en cuenta que:

  • la sensibilidad al calor puede variar de unas personas a otras
  • y el nivel de cuidado que tengamos a la hora de usarla (incluso contando la almohadilla con función de apagado automático) puede contribuir a acortar o a alargar su periodo de vita útil.

Por ello, vamos a ver con detalle algunos consejos que pueden ayudarte a sacarle mayor partido a tu almohadilla eléctrica cuando te dispongas a utilizarla por un tiempo prolongado.

Esperamos que te sean de utilidad.

1) No abusar de un uso continuado a la máxima potencia

¿Cuánto tiempo sería recomendable utilizar la almohadilla a la máxima potencia?

En parte, dependerá de la sensibilidad al calor de cada uno, y, en este sentido, lo ideal es ir probando y conociendo el funcionamiento de la almohadilla hasta que encuentres una dinámica de calor con la que te sientas a gusto.

Para que puedas hacerte una idea, lo ideal, por norma general, sería:

  • entre 20 y 30 minutos (a temperatura máxima)
  • entre 60 y 90 minutos (a temperatura moderada)

La mayoría de las almohadillas eléctricas que cuentan con la función de apagado automático están programadas para apagarse transcurridos 90 minutos de uso continuado.

También hay otros modelos, como el modelo N2 de la marca Daga, que pueden programarse a 45 o a 60 minutos.

Daga N2- Almohadilla Eléctrica, 110W, 46 x 34 cm y con 4 Niveles de Temperatura
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  • Control de temperatura electrónico
  • Calentamiento rápido en 5 minutos

2) Alternar diferentes intensidades de calor

Lo ideal, en definitiva, es ir variando la temperatura de la almohadilla:

  1. en primer lugar, para permitir un funcionamiento óptimo y contribuir así a preservar por más tiempo sus prestaciones intactas, ya que un uso excesivamente prolongado a la máxima potencia puede forzar y mermar a la larga la capacidad del aparato;
  2. y, en segundo lugar, como decíamos antes, para proteger la piel y la zona del cuerpo en que se aplica el calor, ya que una exposición especialmente alta y prolongada podría ser perjudicial.

Y con respecto a esto último, algo también fundamental sería evitar utilizar la almohadilla en contacto directo con la piel, al menos cuando se use por un tiempo prolongado y, sobre todo, cuando se esté utilizando en el nivel más intenso de calor.

Caso práctico 1

Hay que aclarar que la desconexión automática se produce a los 90 minutos* sea cual sea el nivel de calor que se esté utilizando.

*(o a las 8 horas, o a los 45 o 60 minutos, dependiendo del modelo)

Es decir, tanto si usas la almohadilla durante todo el rato en el nivel 1 de temperatura como si lo haces en el nivel 3, por ejemplo, se apagará transcurrido el mismo tiempo de uso continuado.

Nuestra recomendación: en el caso de que llegues a utilizar la almohadilla durante 90 minutos de forma continuada, te recomendamos hacerlo, por ejemplo, durante 30 minutos a la máxima potencia y durante 60 a una intensidad intermedia.

En cualquier caso, siempre será recomendable ir prescindiendo de los niveles de temperatura más altos conforme aumenta el tiempo de exposición.

Caso práctico 2

Para que la almohadilla alcance más rápidamente la temperatura, así como solemos hacer con la vitro para calentar las sartenes, te recomendamos seleccionar al principio el nivel de calor más alto y una vez la almohadilla haya alcanzado la temperatura deseada ajustarla ya a un nivel más bajo.

3) Como conclusión de este punto

Si vas a utilizar la almohadilla durante más de 45-60-90 minutos, te recomendamos alternar los niveles de calor más altos con los más bajos o intermedios.

¿Qué almohadillas ofrecen un mejor funcionamiento en este sentido?

Como comentamos en la Guía para comprar una almohadilla eléctrica, dependiendo del precio de la almohadilla y de su calidad, unas ofrecen más funciones, o funciones más completas, que otras.

Modelo Daga N2

almohadilla eléctrica daga flexy heat 2PH con muy buenas valoraciones

Unas almohadillas requieren estar algo más pendientes para llevar a cabo este tipo de previsiones de las que hablamos, y otras, como el modelo N2 de Daga, por ejemplo, al que también hacíamos referencia antes, están optimizadas para que la experiencia de uso sea más agradable y más sencilla:

  • este modelo cuenta con diferentes programas de tiempo: una vez concluye el programa que hayas elegido, la temperatura de esta almohadilla desciende automáticamente al nivel mínimo de calor.

(Si lo deseas, puedes ver un análisis detallado de esta almohadilla eléctrica en este artículo de Las 5 mejores)

De esta manera, te aseguras de que la temperatura se compensa adecuadamente sin necesidad de estar continuamente pendiente, ya que la propia almohadilla te facilita la labor.

Todas las categorías

Estas son las distintas categorías de almohadillas eléctricas que encontrarás en la web:

  1. Las 5 mejores almohadillas eléctricas clásicas
  2. Las más baratas
  3. Almohadilla eléctrica lumbar
  4. Almohadilla a batería

2. LIMPIEZA

Algunas recomendaciones para cuando te dispongas a limpiar tu almohadilla eléctrica:

  • La humedad puede dañar el selector de temperatura, por lo que es aconsejable no utilizar la almohadilla eléctrica en las zonas más húmedas de la casa, como el cuarto de baño
  • Para limpiar la almohadilla eléctrica en sí, desprovista de su funda, lo ideal es pasarle un paño húmedo, sin utilizar ningún tipo de producto de limpieza
  • Para limpiar el mando o selector lo adecuado sería utilizar un paño seco

3. TUMBARSE O SENTARSE ENCIMA

una mujer está tendida en un sillón sobre la almohadilla

Con respecto a esto hay bastantes dudas, así que vamos a dedicarle también un apartado.

Es verdad que utilizar la almohadilla para sentarse y, sobre todo, para tumbarse encima, ya sea en el sillón o a la hora de meternos en la cama, es un uso más o menos generalizado entre las personas que la usan.

¡Atención!

Ahora bien, los fabricantes no lo recomiendan.

¿Y por qué no lo recomiendan?

En la mayoría de los manuales de uso de este tipo de aparato eléctrico térmico no aconsejan ejercer presión sobre ellos porque podría provocar daños en la resistencia térmica.

(Aclaración: está claro que no es lo mismo tenerlo apoyado entre la espalda y el respaldo de una silla o sillón (y mucho menos si entre la almohadilla y el respaldo media algún cojín) que sentarse o tumbarse directamente encima; en este caso, la presión, evidentemente, sería mayor)

“Pues yo he dormido encima de ella muchas veces y no he tenido ningún problema”

En principio, no tendría porqué implicar siempre un riesgo, y esto también depende (como comentamos en la Guía de compra) de la calidad de la almohadilla.

No obstante, hay igualmente dos riesgos potenciales en los que estaríamos incurriendo:

  1. el primero de ellos, como acabamos de comentar, es el hecho de terminar dañando el cableado interno de la almohadilla. No quiere decir que nos vayamos a tumbar encima y nos carguemos de pronto la almohadilla, pero sí que a la larga podría ir afectando al funcionamiento y ello acortar, al fin y al cabo, el periodo de vida útil del aparato hasta que un día dejase de funcionar (situación que no cubriría la garantía)
  2. y el segundo es un posible sobrecalentamiento que podría tener lugar si mantenemos durante mucho tiempo la almohadilla debajo nuestra al tiempo de estar tapándola también con la ropa de cama.

En este último caso, llegados a ese punto las almohadillas están provistas de un sistema de protección contra el sobrecalentamiento que haría que se apagasen automáticamente. No obstante, llevar hasta ese límite el aparato contribuye también a ir menguando poco a poco sus prestaciones.

En última instancia, lo que suelen recomendar las marcas, en caso de utilizar la almohadilla eléctrica de ese modo, es hacerlo durante un periodo de tiempo pequeño.

¿Cuál sería entonces la manera más adecuada de utilizar la almohadilla eléctrica en la cama?

mujer tumbada boca abajo en la cama con la almohadilla sobre la espalda mientras está leyendo

Estas serían, de menos a más recomendadas, las maneras de usarla correctamente para aplicar calor en la espalda cuando estamos tumbados en la cama:

  1. Tumbarnos bocarriba encima de la almohadilla durante un periodo de 15 o 20 minutos tomando la precaución de no taparla con la ropa de cama
  2. Tumbarnos en la cama bocabajo y colocar la almohadilla eléctrica sobre nuestra espalda (el tiempo que desees, teniendo siempre en cuenta las recomendaciones que te dábamos más arriba) tomando la precaución de no taparla con la ropa de cama

una almohadilla eléctrica que cumple con las expectativas

(Nota: en este artículo sobre Recomendaciones de uso tan solo nos ceñimos a los manuales de uso que elaboran las propias marcas)

4. OTRAS RECOMENDACIONES

  • Es recomendable que dejes enfriar la almohadilla antes de guardarla
  • Evita colocar objetos encima de la almohadilla eléctrica mientras la tengas guardada, y en general trata de evitar cualquier doblez, ya que podría ir en detrimento de sus funciones.